Ecuador dijo ´NO´ a la reelección de Rafael Correa como presidente

Los ecuatorianos votaron el domingo de forma abrumadora para limitar los mandatos presidenciales a dos legislaturas, en un referendo nacional que asestó un golpe a las esperanzas del expresidente Rafael Correa de regresar al poder.

Los resultados en la votación mostraban que los votantes habían aprobado, por una proporción casi de dos a uno, una medida para reinstaurar el límite de mandatos que Correa eliminó de la constitución en 2015.

El presidente, Lenín Moreno, que fue un protegido de Correa hasta que asumió el cargo el año pasado, celebró los resultados como un triunfo de la democracia ecuatoriana. Correa advirtió que daría paso a un nuevo periodo de inestabilidad política.

Los dos hombres han chocado con acritud casi desde que Moreno llegó al poder el año pasado y tendió una rama de olivo a líderes empresariales y grupos indígenas que se vieron perseguidos por Correa, un combativo líder izquierdista.

“La confrontación quedó atrás” dijo un victorioso Moreno en declaraciones televisadas junto a su gabinete desde el palacio presidencial. “Es hora de volver a abrazarnos”.

Correa intentó ver los resultados de forma positiva, diciendo que el 36% de los votantes que se opuso al límite de mandatos demuestra que su movimiento político sigue siendo el más importante en Ecuador. Para impulsar su victoria, Moreno dependió en gran parte de una alianza con partidos conservadores de la oposición, cuyo apoyo en el futuro podría verse en duda.

“Va a ser muy difícil. Lenín Moreno, como todo mediocre, busca contentar a todo el mundo”, dijo Correa en una entrevista con la televisora venezolana Telesur tras la votación. “Lo único que les une es el odio hacia Correa, ni siquiera el amor a la patria”.

Otras seis propuestas respaldadas por el gobierno en la consulta, algunas de ellas con el objetivo de reducir la influencia de Correa, ganaron también con comodidad.

Una de ellas le daría a Moreno más autoridad sobre un consejo que determina quién puede dirigir algunas de las instituciones más importantes del país. Otra inhabilitaría a funcionarios condenados por corrupción de aspirar a un cargo público, una cláusula que aparentemente afectaría al vicepresidente Jorge Glas, otro aliado de Correa condenado hace poco por corrupción.

Otra endurecería las restricciones a la minería al prohibirla por completo en zonas protegidas, territorios indígenas y ciudades.

El resultado va contra una tendencia en varios países latinoamericanos, donde otros líderes han presionado en favor de enmiendas constitucionales que les permita permanecer más tiempo en el poder, en ocasiones de forma indefinida.

En Bolivia, una corte allanó el camino hace poco para que el presidente izquierdista Evo Morales se presente a un cuarto mandato, pese a un referendo en el que los votantes rechazaron esa posibilidad. El presidente socialista de Venezuela, Nicolás Maduro, se presenta a la reelección en unos comicios que los líderes de oposición consideran ilegítimos. Y en Honduras, el conservador Juan Orlando Hernández asumió hace poco su segundo mandato como presidente después de que la Corte Suprema determinara que el límite constitucional a la reelección violaba sus derechos.

Correa gobernó en Ecuador de 2007 a 2017, ganándose la lealtad de millones de ecuatorianos pobres con generosos programas sociales y de salud, y fue elogiado por llevar estabilidad al país.

Pero el combativo líder chocó con la comunidad empresarial, los medios noticiosos, ambientalistas e indígenas, presionando en favor de medidas que consolidaron el poder del ejecutivo y ampliaron las prospecciones mineras en territorios indígenas.

Tras abandonar el cargo, se mudó a Bélgica, país natal de su esposa, aunque hace poco regresó para asistir a una marcha contra Moreno, al que ahora llama “traidor”.

Moreno, parapléjico desde que fue baleado en 1998, tiene una tasa de popularidad de casi el 70%.

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